Cuidados de la Lavanda

Los Cuidados de la Lavanda en Maceta y Jardín

Con más de 60 especies, la mayoría de una tonalidad floral violácea característica, se trata de unos de los arbustos mediterráneos más conocidos. Los cuidados de la lavanda no pueden ser más simples, de ahí que pueble nuestros jardines y sea la reina de muchas terrazas y balcones. En estado salvaje podemos verla fácilmente en la orilla de caminos y sendas montañosas. Desprende un aroma inconfundible y fresco que se ha llevado a jabones, ambientadores y postres de cocina.

Cuidados de la Lavanda

Existen bastantes especies de lavanda, aunque normalmente son 3 las que suelen estar en los viveros con asiduidad. Se trata de la Lavandula Angustifolia y Lavándula Dentata. Tanto la Angustifolia como la Lavándula Latifolia reciben el nombre de «espliego». Las más espectaculares suelen ser la lavandas de color blanco, ya que no son muy habituales de ver. Debemos recordar que este arbusto rastrero aromático puede llegar a alcanzar como máximo un metro de altura, aunque lo habitual es que no supere los cincuenta o sesenta centímetros. Esto lo convierte en una especie ideal para ser usado como seto de baja altura y marcar pequeños senderos en los jardines o zonas ajardinadas.

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Mapa Visual de los Cuidados de la Lavanda

Icono de Planta Aromática
Planta Aromática
Sustrato Universal
Arbusto Bajo

¿Cuáles son los cuidados de la Lavanda?

Cuidados de la Lavanda en maceta

Los cuidados de la lavanda son fáciles. Se debe regar de forma muy espaciada (2 o 3 semanas) evitando provocar encharcamientos en el sustrato. Necesita bastantes horas de luz y horas de sol directo. No es aconsejable abonar a este arbusto, aunque la poda a finales del verano sí es altamente recomendable. Se puede mantener tanto en maceta ancha como en plantada en sustrato de tierra universal.

👉 Las 3 Reglas de la Lavanda

  • Mucha luz y sol directo
  • Riegos muy espaciados evitando cualquier encharcamiento y humedades
  • Evitar el uso de abonos fuertes.

Sustrato

Lavanda en Maceta

La lavanda se adapta a cualquier sustrato alcalino con pH igual o superior a 7. Podemos plantarlo con tierra universal, sin necesidad de abonar la tierra, ahora bien tendrá que ser un sustrato que drene eficazmente. También se puede usar tierra de maceta compuesta por turba, perlita y humus.

Además, se recomienda plantar la lavanda en maceta de barro ancha ( de entre 30 y 40 centímetros ) para darle espacio a la planta a crecer.

Riego y Agua

En épocas de calor regando una vez a la semana será suficiente. No es exigente en agua, aunque sus raíces no toleran bien los encharcamientos. En invierno y en otoño muchas veces aguanta con el agua de lluvia. Mejor que el sustrato esté algo seco a que esté excesivamente húmedo. En invierno, se puede regar una vez cada 3 o 4 semanas.

Sol y Luz

Necesita muchas horas de luz y de sol para vivir. Durante las épocas de frío, es una planta pierde las flores y queda aletargada esperando el momento propicio para brotar, pero puede llegar a aguantar temperaturas bajo cero. Prefiere las temperaturas cálidas de la primavera y el verano, así que por culpa del cambio climático en Europa, disponemos de lavandas casi todo el año.

Abonado

No se recomienda abonar las lavandas porque no les sienta bien el exceso de nutrientes. Se le puede dar un abono a principio de temporada, pero que sea bajo en nitrógeno.

Poda y Enfermedades

Se puede podar al principio de la primavera para que la planta arranque con más fuerza su temporada más favorable. No obstante, es más recomendable podarla a finales del verano para alargar la vida de este arbusto.

La lavanda es susceptible a varias enfermedades y plagas como la cochinilla algodonosa o orugas. Si las hojas se vuelven amarillas es probable que esté siendo atacada por un hongo y esto sucede cuando el drenaje del sustrato no es muy bueno.

Bouquet de Lavandas

La Lavanda en Maceta

Esta aromática es muy fácil de cultivar en maceta y por culpa de las subidas generales de las temperaturas podemos encontrarla en vivero durante casi cualquier fecha del año. No es aconsejable que la lavanda se quede dentro de casa, las terrazas y balcones son lugares mucho más adecuados ya que reciben más sol. No olvidemos que aunque sean sencillos, los cuidados de la lavanda en maceta son muy específicos.

  • Maceta de terracota o cemento, ya que el agua se evapora mejor
  • Mínimo de 30cm ancho por 30cm de profundidad
  • Sustrato universal o de maceta, preferentemente de turba, perlita y humus.
Cuidados de la Lavanda

La Poda

Los cuidados de la lavanda incluyen una poda como mínimo al año desde que es joven. La lavanda y el espliego está compuestos por 3 partes: el tallo leñoso, las hojas y la espiga final. Si podamos el tallo leñoso, la planta no rebrotará.

Se debe podar aproximadamente unos 5 centímetros por encima de las hojas, evitando cortar el tallo leñoso. Se puede realizar de una sola vez con unas tijeras grandes o también se puede recortar poco a poco de arriba a abajo hasta que quede como un seto redondo.

Las hojas de lavanda son reutilizables como perfume. Pueden ponerse en un saquito trituradas, cortadas o enteras y con un algodón húmedo. Tendremos un ambientador natural que puede aromatizar desde un baño a una estancia. En el armario, además, ahuyenta a las polillas

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